Que se joda tu amor perdido, ese nuestro rey-ego absoluto que no se conforma en ser dejado. La vida sigue sus pasos furtivos y se esconde en los callejones del otrora.No hay doncellas ni dragones ni hadas y ni nada. Apenas lo real nos enmarca. Lo real con puntas mal cortadas. Delicadamente digo algún nombre e imploro perdón, mientras miro hacia la línea de mi tiempo.
Busqué tanto ser tu paz definitiva y me quedé únicamente con ese nudo en la garganta y con mis sentimentalismos.
Seguiré como un perro, lunático, argonauta, y sé que encontraré solamente un cuerpo de grava, medio-podrido, y la barrera no transpuesta entre el tiempo de los perfumes nocturnos y el tiempo de las esperas latentes, de la ventana lateral, que ya no me muestra el mismo paisaje. Sin calor, sin soplos, sin pulsación ninguna. Tenia que llorar. No lloro, únicamente me entrego a ese odio y voy adentrándome en ese mar, mientras destello palabras que saltan locas, despedazando, saliendo por todos mis espacios para terminar en el más puro desierto.
Soy tierra seca y agrietada.