martes, 13 de julio de 2010

Los Girasoles de ayer.

Ahora sí, mis palabras - fotografía contrastada - que vos volviste a tu prisión dorada, exilada de ti misma, siento el olor de la noche en descomposición, mientras tus pasos atraviesan por otras esquinas, y tus brazos buscan olvidarse en otros abrazos. Llamamos de "silencio" la música que ya no podemos oír.

Nos quedamos con nuestros amores pasados y presentes en la espalda, como en la obra de Beckett, Esperando por Godot, inmerso en los desiertos de Tártaros, en el pie de un árbol en forma humana, hablando de nuestras esperas ancestrales, de aquellos instantes, pasarelas a la eternidad, que no se habían construido nunca, porque un día, sin razón, los puentes estaban cortados entre la vida y nuestra comprensión.

Sigo esperando, una llamada, un olor, un café, una risa, un instante. Cualquier cosa que nos lance a ese más de adentro que nos cerca.

Tiago Fabris Rendelli